jueves, 6 de octubre de 2011

Comer, y qué comer... Ésa es la cuestión...

Todos los días.
Todos los días lo mismo.
Llegan las 2 de la tarde, llega el hambre, llega la incertidumbre.
Llega la conversación conmigo misma, la pregunta satánica, siempre a esta hora, siempre en punto...
¿Qué carajo como?
Es en ése instante, en el que mi estómago responde por mí, con el tan esperado y automático: Mc Donalds.
La respuesta a esa afirmación, no sale tan segura ni con tanto énfasis, casi como si mi cerebro quisiera unirse al voto de mi estómago y lo dijera de compromiso... El simple y obvio "Te parece?" es más que suficiente para imaginarme el siguiente desarrollo de los hechos:

1. Magalí come Mc Donalds todos los días.
2. El novio de Magalí la deja por gorda celulítica.
3. Magalí no consigue trabajo por gorda celulítica come hamburguesas.
4. Magalí se convierte en pobre por falta de trabajo y gasto constante en cuartos de libra y similares.
5. Magalí tiene que ir a pedir limosna para poder comprar Mc Donalds.
6. Magalí se convierte en indigente, y se hace una casa de cajitas de cuartos de libra.
7. Magalí muere sola, gorda, celulítica, y sin un peso en el bolsillo, durmiendo en una caja de cartón.


Si bien admito que mi imaginación va un poco más allá de la factibilidad real, mi dramatismo y mi exageración son prácticamente mi marca registrada y soy felíz dramatizando y exagerando.


Pasado el momento de reflexión sobre el futuro de mi vida si vuelvo a comer Mc Donalds, volvemos a la pregunta satánica surgida a las 2 en punto... Ahora sí, ¿¿qué carajo como??.
Ya que mi miedo a la sucesión de hechos en mi imaginación asesina la simple idea de ingerir otro cuarto de libra, es el momento de empezar a sugerir otras opciones...
Llegado este punto, la única comida que llego a considerar son los ñoquis con crema que pido mínimo una vez por semana. 
Pero, ¿otra vez ñoquis?. Convengamos que la situación es similar a comer cuartos de libra, ya que las pastas engordan casi tanto o más que los susodichos, con lo cual, cambiando algun que otro detalle, el final es el mismo, agregándole aparte, una constipación interesante por la alta ingesta de harinas.


Se hacen las 2.15, ya de tanto pensar, me dá más hambre.
Reviso mis opciones en la querida página www.platosdeldia.com.
Leo todos y cada uno de los platos ofrecidos en la misma, entre los cuales se encuentran:
Milanesa de berenjena, Chop Suey, Matambre a la pizza, Filet de Merluza y Pollo a la concha de tu madre.
Descubro, entonces, que nada de lo que me ofrece esta página de mierda me gusta.
Descubro también, que alimentarme a mí es más jodido que cuidar a una boa constrictor, con lo cual, pueden suceder tres cosas:


1. Me cago en el futuro y vuelvo a comer Mc Donalds.
2. Me cago en el futuro y vuelvo a comer ñoquis.
3. Me cago de hambre y me pido un sanguche.


Siendo la tercera la más factible, generalmente termino comiendo un pebete de jamon crudo y queso.

Pero ahora tengo sed y se viene otra pregunta macabra...

¿Y AHORA QUÉ TOMO?






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