Hace tanto tiempo que no escribo....
Busqué terminar esa frase pero el sustantivo no llego a mi teclado, con lo cual me percato que hace mucho que no escribo, punto, coma, nada.
Mi parte optimista me está recordando que escribí una canción. HACE CUATRO MESES.
Ya ni el optimismo me funciona bien.
Hoy por hoy me limito a escribir mi nombre en cuanto papel tenga en frente mientras hablo por teléfono.
Escribir tu nombre es triste, inmaduro, mediocre.
Escribir tu nombre es sinónimo de tener 13 años, ir al colegio y aburrirte en la hora de geografía.
Si bien llega un punto en donde todos deseamos volver a tener 13 años y quejarnos del colegio, generalmente, la llegada de ese punto es, irónicamente, la señal de que es tiempo de dejarse de pelotudear y asentarse en el mundo adulto.
Pero YO NO QUIERO SER ADULTA.
Soy una viva bárbara... Cuántos dirán lo mismo? Y sin embargo, no queremos ser adultos para lo que nos conviene.
La pregunta es... Está mal ser adulto y adolescente al mismo tiempo?
(Debo confesar que con esa última pregunta me sentí un toque Carrie "I couldn't help but wonder" Bradshaw)
Por qué no ser una especie de híbrido atrapado entre el mundo infantil donde, según nos hacen creer, TODO ES POSIBLE, y el mundo adulto, donde, básicamente, podemos hacer lo que nos dé la gana sin dar (tantas) explicaciones?
Si tuviera que dividir el mundo, lo haría, fácilmente, en tres categorías:
1. Los eternos soñadores: Gente que nunca crece, los "peter pan"s de este mundo; inocentes, irresponsables y bastante ingenuos (fácilmente engañables).
2. Los ancianos preocupados: Gente que rápidamente deja ir la infancia para convertirse en pesimistas, aburridos, workaholics de la vida, escazos de tiempo y llenos de mal humor y rutina (factiblemente los que te engañan).
3. Los inteligentes: Personas que saben tomar lo mejor de las categorías previas, que saben separar las actitudes y las reacciones según del ámbito y la necesidad propia.
La gente perteneciente a la categoría 2, puede ser a los débiles de mente, lo que un testigo de Jehová a un pecador con culpa.
Vienen a cambiarte el pensamiento, lavarte el cerebro, y llenarte con las mismas ideas pesimistas, oscuras y, básicamente y en criollo, de MIERDA.
(En éste momento estoy intentando trasducir las palabras de la mente a la pantalla, y debo aclarar que la calidad de las mismas se ve SERIAMENTE afectada por los sonidos que va captando mi oído... El señor Flavio "se me pianta la z" Mendoza hablando en algún programa de chimentos que mi señora madre puso de fondo mientras juega en facebook)
En fin, siendo concisa, cortito y al pie, como diría Britney Spears "I'm not a girl, not yet a woman" y si fuera ustedes, no esperaría que termine la transformación de oruga a mariposa por mucho mucho tiempo...
Después de todo, las mariposas sólo viven un día...
Moraleja: Convertirse en mariposa, es una sentencia de muerte.
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