martes, 11 de octubre de 2011

-Nene, despertate! O morite del susto que dá lo mismo...

Iba a empezar diciendo que no soy una persona demandante...
No lo dije, porque en cuanto mi cerebro terminó de procesar la frase me dí cuenta de que era una mentira más grande que una mansión.
Creo que a veces cuesta darse cuenta de que uno es medio pedigüeño... Digo medio porque, en definitiva, estoy hablando de mí, y tampoco estoy lista para admitir tanto.
Pero para mí, como creo, para tantos otros, el tema del sueño es indiscutible.
Considero pecado capital que alguien me despierte antes de las 10 de la mañana.
Creo que somos varios, los que sufrimos de este síndrome de "despertarse y no poder dormirse" a diferentes horas de la madrugada.
Hoy particularmente me paso... a las 7.30 am.
SIETE-TREINTA-DE-LA-MAÑANA.
Obviamente, al haberme despertado sola, no tenía a quien culpar, y la ira recayó sobre los objetos que generaron que abandonara el sueño a ese horario que conozco sólo de haberlo visto en el reloj cuando vuelvo de bailar o similares, un sábado o un domingo y por cierta gente que conozco que, no entiendo cómo ni por qué, suele levantarse a esa hora.
Hablo de éstos objetos, en éste orden:
- El puto sol, que con este tiempo de mierda, no sale en todo el día, pero a las 7 de la mañana te da en el centro de la cara.
- La puta persiana abierta, que permite que lo dicho anteriormente suceda.
- El puto frío que hace a la madrugada.
- La puta frazada que no me abriga un carajo.

El hecho es que, una vez despierta, en vez de darme vuelta inmediatamente y pretender que nada había pasado, tuve la brillante idea de ir a hacer pis.
Al haber terminado pensé "y... ya que estoy afuera de la cama...".
Cerré la ventana, cerré la persiana, y me recorrí toda la casa en busca de otra frazada, acolchado o similares que pudiera sacarme el frío.
Obviamente, no encontré nada, con lo cual, volví a la cama, y me acurruqué al lado de mi novio (quien, para variar no se enteró de absolutamente nada), en busca de un poquito de calor humano.
Él, en su ignorancia de la situación, siguió dormido mirando hacia la ventana, dejándome acurrucada a su espalda, que encima estaba fría, y rezando para que el sueño volviera a mí.

Finalmente, entre 30 y 40 minutos después, me dormí, cagada de frío.

Pero esto no termina acá...

A eso de las 8.30 de la mañana, mientras yo dormía superficialmente, ya que necesitaba adentrarme un poco más en el sueño para descansar, alguien entra a la habitación de mi novio (vale aclarar que vive SOLO, y éramos los únicos dos humanos en la casa), y dice: -NENE, DESPERTATE.

Pegué un salto que no sé cómo no me caí de la cama. 
Cuando masomenos pude reponerme del shock inicial, y mis ojos, pudieron distinguir la figura que estaba al borde de la cama, me dí cuenta que, OTRA VEZ, era la abuela de mi novio, que venía a abrirle a la chica que limpia.
Digo otra vez, porque la semana pasada, me pasó exactamente lo mismo, sólo que mi novio se había ido a trabajar y yo había quedado sola en la cama, sola en la casa, durmiendo semi en pelotas, sólo con la bombacha, porque hacía calor, y tapada hasta la cabeza con la sábana porque me daba el sol.

Finalmente, después de semejante cagaso, decidí no dormir más, me levanté, me vestí, y cual zombie me fuí a mi casa a prepararme para iniciar la semana laboral. 

Así que acá estoy, despierta desde las 8.30 de la mañana, gracias a la abuela de mi novio, y hoy vuelvo a mi casa a las 10.30 de la noche.

Vale aclarar que soy lo que se denomina una persona nocturna, con lo cual, hasta hace una hora no cazaba una al vuelo, y posiblemente, hoy no me duerma hasta las 2 o 3 de la mañana.

Sea como sea, prometo no volver a dormir en lo de mi novio de un lunes a un martes, ni de un miércoles a un jueves, por lo menos hasta que la mucama entre sola, porque si no, voy a terminar muriendo de un paro cardíaco.


(Igual te amo mucho amor :p)






 



jueves, 6 de octubre de 2011

Comer, y qué comer... Ésa es la cuestión...

Todos los días.
Todos los días lo mismo.
Llegan las 2 de la tarde, llega el hambre, llega la incertidumbre.
Llega la conversación conmigo misma, la pregunta satánica, siempre a esta hora, siempre en punto...
¿Qué carajo como?
Es en ése instante, en el que mi estómago responde por mí, con el tan esperado y automático: Mc Donalds.
La respuesta a esa afirmación, no sale tan segura ni con tanto énfasis, casi como si mi cerebro quisiera unirse al voto de mi estómago y lo dijera de compromiso... El simple y obvio "Te parece?" es más que suficiente para imaginarme el siguiente desarrollo de los hechos:

1. Magalí come Mc Donalds todos los días.
2. El novio de Magalí la deja por gorda celulítica.
3. Magalí no consigue trabajo por gorda celulítica come hamburguesas.
4. Magalí se convierte en pobre por falta de trabajo y gasto constante en cuartos de libra y similares.
5. Magalí tiene que ir a pedir limosna para poder comprar Mc Donalds.
6. Magalí se convierte en indigente, y se hace una casa de cajitas de cuartos de libra.
7. Magalí muere sola, gorda, celulítica, y sin un peso en el bolsillo, durmiendo en una caja de cartón.


Si bien admito que mi imaginación va un poco más allá de la factibilidad real, mi dramatismo y mi exageración son prácticamente mi marca registrada y soy felíz dramatizando y exagerando.


Pasado el momento de reflexión sobre el futuro de mi vida si vuelvo a comer Mc Donalds, volvemos a la pregunta satánica surgida a las 2 en punto... Ahora sí, ¿¿qué carajo como??.
Ya que mi miedo a la sucesión de hechos en mi imaginación asesina la simple idea de ingerir otro cuarto de libra, es el momento de empezar a sugerir otras opciones...
Llegado este punto, la única comida que llego a considerar son los ñoquis con crema que pido mínimo una vez por semana. 
Pero, ¿otra vez ñoquis?. Convengamos que la situación es similar a comer cuartos de libra, ya que las pastas engordan casi tanto o más que los susodichos, con lo cual, cambiando algun que otro detalle, el final es el mismo, agregándole aparte, una constipación interesante por la alta ingesta de harinas.


Se hacen las 2.15, ya de tanto pensar, me dá más hambre.
Reviso mis opciones en la querida página www.platosdeldia.com.
Leo todos y cada uno de los platos ofrecidos en la misma, entre los cuales se encuentran:
Milanesa de berenjena, Chop Suey, Matambre a la pizza, Filet de Merluza y Pollo a la concha de tu madre.
Descubro, entonces, que nada de lo que me ofrece esta página de mierda me gusta.
Descubro también, que alimentarme a mí es más jodido que cuidar a una boa constrictor, con lo cual, pueden suceder tres cosas:


1. Me cago en el futuro y vuelvo a comer Mc Donalds.
2. Me cago en el futuro y vuelvo a comer ñoquis.
3. Me cago de hambre y me pido un sanguche.


Siendo la tercera la más factible, generalmente termino comiendo un pebete de jamon crudo y queso.

Pero ahora tengo sed y se viene otra pregunta macabra...

¿Y AHORA QUÉ TOMO?






miércoles, 5 de octubre de 2011

The butterfly effect... as in DYING

Hace tanto tiempo que no escribo....
Busqué terminar esa frase pero el sustantivo no llego a mi teclado, con lo cual me percato que hace mucho que no escribo, punto, coma, nada.
Mi parte optimista me está recordando que escribí una canción. HACE CUATRO MESES.
Ya ni el optimismo me funciona bien.
Hoy por hoy me limito a escribir mi nombre en cuanto papel tenga en frente mientras hablo por teléfono.
Escribir tu nombre es triste, inmaduro, mediocre.
Escribir tu nombre es sinónimo de tener 13 años, ir al colegio y aburrirte en la hora de geografía.

Si bien llega un punto en donde todos deseamos volver a tener 13 años y quejarnos del colegio, generalmente, la llegada de ese punto es, irónicamente, la señal de que es tiempo de dejarse de pelotudear y asentarse en el mundo adulto.
Pero YO NO QUIERO SER ADULTA.
Soy una viva bárbara... Cuántos dirán lo mismo? Y sin embargo, no queremos ser adultos para lo que nos conviene.
La pregunta es... Está mal ser adulto y adolescente al mismo tiempo?
(Debo confesar que con esa última pregunta me sentí un toque Carrie "I couldn't help but wonder" Bradshaw)
Por qué no ser una especie de híbrido atrapado entre el mundo infantil donde, según nos hacen creer, TODO ES POSIBLE, y el mundo adulto, donde, básicamente, podemos hacer lo que nos dé la gana sin dar (tantas) explicaciones?

Si tuviera que dividir el mundo, lo haría, fácilmente, en tres categorías:

1. Los eternos soñadores: Gente que nunca crece, los "peter pan"s de este mundo; inocentes, irresponsables y bastante ingenuos (fácilmente engañables).
2. Los ancianos preocupados: Gente que rápidamente deja ir la infancia para convertirse en pesimistas, aburridos, workaholics de la vida, escazos de tiempo y llenos de mal humor y rutina (factiblemente los que te engañan).
3. Los inteligentes: Personas que saben tomar lo mejor de las categorías previas, que saben separar las actitudes y las reacciones según del ámbito y la necesidad propia.

La gente perteneciente a la categoría 2, puede ser a los débiles de mente, lo que un testigo de Jehová a un pecador con culpa.
Vienen a cambiarte el pensamiento, lavarte el cerebro, y llenarte con las mismas ideas pesimistas, oscuras y, básicamente y en criollo, de MIERDA.

(En éste momento estoy intentando trasducir las palabras de la mente a la pantalla, y debo aclarar que la calidad de las mismas se ve SERIAMENTE afectada por los sonidos que va captando mi oído... El señor Flavio "se me pianta la z" Mendoza hablando en algún programa de chimentos que mi señora madre puso de fondo mientras juega en facebook)

En fin, siendo concisa, cortito y al pie, como diría Britney Spears "I'm not a girl, not yet a woman" y si fuera ustedes, no esperaría que termine la transformación de oruga a mariposa por mucho mucho tiempo...
Después de todo, las mariposas sólo viven un día...





Moraleja: Convertirse en mariposa, es una sentencia de muerte.

viernes, 18 de marzo de 2011

Dead end road? Please don't

No puedo.
Juro que no puedo.
Por alguna extraña razón que me excede me encuentro incapaz de convertirme en lo que necesita.
No quiero seguir modificando mi accionar día por día buscando la forma de complacerlo, pero no porque no me moleste el hecho de complacerlo.
Me molesta que, sea lo que sea que intente, la normalidad en nuestro mundo sea ésta.
Ésta que no le alcanza, ésta que siempre vuelve, no importa cuanto intente erradicarla o modificarla.
Me siento poco, me siento inútil, y hablando en criollo me siento una mierda.
Me siento así porque soy incapaz de hacerlo feliz en todos los ámbitos y situaciones que se presenten.
Me siento así porque, indirectamente, soy yo quien está poniendo los obstáculos que no puedo superar.
Soy yo la que lo hace sentirse así.
Soy yo, la que en el intento desesperado de acercarlo, lo alejo más que nunca.
Son mis necesidades, y mis complicaciones las que terminan afectandolo a él.
Cómo se hace para dejar de ser egoísta, cuando luché toda mi vida para poder serlo?
Y cómo puedo poner en acciones, todo lo que siento por él? Si yo sé que es lo más importante que tengo, lo que más amo y lo que más necesito. Cómo se demuestra algo, si cada vez que intento acciono desde el lado erróneo?

No sé.. Lo amo, y no quiero hacerle mal.
Pero no sé qué más hacer...


miércoles, 2 de febrero de 2011

Prólogo

Supuse que empezar un nuevo blog era divertido.
Pensé que iba a ser fácil y que todas las ideas que vengo guardando en los últimos meses iban a venir a mis dedos tecleadores tán rápido como los millones llegaron a J.K. Rowling después de escribir Harry Potter.
Parece que pensar no es mi mejor estrategia.
Si bien nunca fui una estratega, (ni siquiera podía ganar el Age of Empires sin hacer trampa), la verborragia siempre estuvo en la punta de mi lengua hasta cuando necesitaba esconderla bajo el colchón.

Verborrágica, impaciente, desubicada.

Que me falten las palabras es casi tan trágico como la trama de The Green Mile.
Cuando repaso mis posts en mi blog anterior, me encuentro ocurrente, graciosa, y hasta inteligente (sólo en algunos, la gran mayoría es mejor nunca leerlos).
Lamentablemente, también me encuentro en extremo sarcástica, depresiva y deprimente.

Ahora me pregunto... Es necesario ser infeliz para escribir?
Será que mis neuronas sólo colapsan con ideas cuando me siento absolutamente miserable y mediocre?
Irónico, que para estar conforme conmigo misma (en mis escritos) tenga que sentirme subordinada y dispensable.
Tampoco pretendo convertirme en una imitación barata de Christian Andersen y escribir sobre unicornios, arcoiris y flores rosas y perfumadas dominando en mi vida.
Es necesario equilibrar la demencia con la inteligencia, la independencia con el amor, y derivados de los anteriores para poder crear, a partir de la nada, algo decente.

No pido convertirme en Cortázar, ni Borges, ni mucho menos Da Vinci; pido, únicamente, dar rienda suelta a la creatividad de una manera sana, inteligente y divertida, sin generar en los demás (ni en mí, por supuesto) irrefrenables ganas de putear, comer helado, escuchar temas bajón, y buscar por toda la casa un objeto cortante con el cual rebananos la muñeca.
Ni siquiera puedo decir que busco satisfacer a alguien más con mis escritos.
Con sólo transformar la cascada de frases que me caen del cerebro en algo digno de leer, por lo menos para mí, es más que suficiente.
Con lo cual, pido perdón si los decepciono en algún momento, pero acuerdensé, yo les aclaré que no buscaba aceptación de NADIE.

No soy comediante, no busco entretener (no me quejo si lo hago), no es el objetivo principal.
Sobre todo porque no me siento capacitada como para hacer feliz a cada ente que me lea.
Algunos lo amarán, otros lo odiarán y fin de la cuestión.
Por lo tanto, quien quiera leer, son libres de hacerlo, pero no acepto críticas.
Estos son mis pensamientos y los expreso a mi manera.
Estoy sonando agresiva y ese tampoco es la idea.
Espero que se entienda todo.

Punto aparte... NO CREAN TODO LO QUE LEEN.
Si bien no busco entretener, me gusta enfocar las cosas desde el humor (o por lo menos lo que yo encuentro gracioso) y muchas de las cosas son meras exageraciones o absolutos inventos.


Dicho esto, procedo a cerrar esta introducción (un poco más extensa de lo que hubiera querido), y les agradezco por su tiempo, aunque más de uno debe haberse rendido hace varios párrafos.

Sólo una advertencia más... No pretendan entenderme.

Y ahora sí, sin más preámbulo, sean bienvenidos a mi mente.