miércoles, 2 de febrero de 2011

Prólogo

Supuse que empezar un nuevo blog era divertido.
Pensé que iba a ser fácil y que todas las ideas que vengo guardando en los últimos meses iban a venir a mis dedos tecleadores tán rápido como los millones llegaron a J.K. Rowling después de escribir Harry Potter.
Parece que pensar no es mi mejor estrategia.
Si bien nunca fui una estratega, (ni siquiera podía ganar el Age of Empires sin hacer trampa), la verborragia siempre estuvo en la punta de mi lengua hasta cuando necesitaba esconderla bajo el colchón.

Verborrágica, impaciente, desubicada.

Que me falten las palabras es casi tan trágico como la trama de The Green Mile.
Cuando repaso mis posts en mi blog anterior, me encuentro ocurrente, graciosa, y hasta inteligente (sólo en algunos, la gran mayoría es mejor nunca leerlos).
Lamentablemente, también me encuentro en extremo sarcástica, depresiva y deprimente.

Ahora me pregunto... Es necesario ser infeliz para escribir?
Será que mis neuronas sólo colapsan con ideas cuando me siento absolutamente miserable y mediocre?
Irónico, que para estar conforme conmigo misma (en mis escritos) tenga que sentirme subordinada y dispensable.
Tampoco pretendo convertirme en una imitación barata de Christian Andersen y escribir sobre unicornios, arcoiris y flores rosas y perfumadas dominando en mi vida.
Es necesario equilibrar la demencia con la inteligencia, la independencia con el amor, y derivados de los anteriores para poder crear, a partir de la nada, algo decente.

No pido convertirme en Cortázar, ni Borges, ni mucho menos Da Vinci; pido, únicamente, dar rienda suelta a la creatividad de una manera sana, inteligente y divertida, sin generar en los demás (ni en mí, por supuesto) irrefrenables ganas de putear, comer helado, escuchar temas bajón, y buscar por toda la casa un objeto cortante con el cual rebananos la muñeca.
Ni siquiera puedo decir que busco satisfacer a alguien más con mis escritos.
Con sólo transformar la cascada de frases que me caen del cerebro en algo digno de leer, por lo menos para mí, es más que suficiente.
Con lo cual, pido perdón si los decepciono en algún momento, pero acuerdensé, yo les aclaré que no buscaba aceptación de NADIE.

No soy comediante, no busco entretener (no me quejo si lo hago), no es el objetivo principal.
Sobre todo porque no me siento capacitada como para hacer feliz a cada ente que me lea.
Algunos lo amarán, otros lo odiarán y fin de la cuestión.
Por lo tanto, quien quiera leer, son libres de hacerlo, pero no acepto críticas.
Estos son mis pensamientos y los expreso a mi manera.
Estoy sonando agresiva y ese tampoco es la idea.
Espero que se entienda todo.

Punto aparte... NO CREAN TODO LO QUE LEEN.
Si bien no busco entretener, me gusta enfocar las cosas desde el humor (o por lo menos lo que yo encuentro gracioso) y muchas de las cosas son meras exageraciones o absolutos inventos.


Dicho esto, procedo a cerrar esta introducción (un poco más extensa de lo que hubiera querido), y les agradezco por su tiempo, aunque más de uno debe haberse rendido hace varios párrafos.

Sólo una advertencia más... No pretendan entenderme.

Y ahora sí, sin más preámbulo, sean bienvenidos a mi mente.